La asamblea feminista como espacio de participación femenina
Quiero dedicar una reflexión a la participación de las mujeres en la vida pública a través de espacios de mujeres como pueden ser las asambleas feministas que han impulsado durante los últimos años el movimiento feminista en Madrid.
Para comenzar, me
gustaría enmarcar los espacios de participación, para luego reflexionar acerca del
funcionamiento de las asambleas, basándome en mi experiencia en la Asamblea Feminista San Blas- Canillejas.
¿Qué significa la
participación?
“Participar es
tomar parte de un proceso o actividad e implica acceso al poder y la decisión
de compartirlo con otras personas y colaborar con ellas.”
Las mujeres por
regla general no tienen las mismas posibilidades que los hombres de participar,
puesto que, debido a los roles de género, ocupan menos el espacio público.
Se puede
participar a nivel individual, asociativo o institucional. En este caso,
contemplaremos la participación individual en una asamblea popular.
La necesidad de
participación puede ser política, social o administrativa. Los planes
municipales de participación deberían contemplar las necesidades de la
ciudadanía para cubrir las necesidades detectadas. En los casos en los que,
desde las administraciones no se cubren las necesidades, como es el caso de la
asamblea feminista SBC, la participación se encamina a visibilizar las faltas
políticas o administrativas de cada localidad.
Hay diversos mecanismos
y protocolos encaminados a promover la igualdad efectiva entre hombres y
mujeres como son el consejo local de las mujeres, el Plan municipal de igualdad
de oportunidades, y la Red de asociaciones y entidades que promueven la
igualdad de oportunidades entre otros, que tiene como función, acercar los
grupos asociativos de mujeres entre sí, y estos a las políticas y viceversa.
Está bien conocerlos para saber como focalizar los esfuerzos si el objetivo es
la incidencia política.
Las asambleas son
un grupo de personas (mujeres en su mayoría) cuyo objetivo es intervenir en su propio
contexto social con el objetivo de lograr la igualdad de género en sus
múltiples variantes. Se parte de un diagnóstico que se desarrolla en un
proyecto de interés colectivo con fines específicos.
Cada agrupación
de mujeres prioriza, según su bagaje, las cuestiones mas relevantes, por ejemplo,
visibilizar la violencia de género y otros tipos de violencias, fomentar un
espacio de participación de las vecinas en el barrio o distrito.
Aunque en muchos
de estos colectivos, no se platea un proyecto de intervención con todas las fases
delimitadas (diagnóstico, planificación, implementación, seguimiento y evaluación),
en la mayoría se realizan de manera inconsciente.
El diagnostico
parte de las necesidades concretas del grupo motor y se priorizan en lo que se
asemeja a un grupo de discusión. Se implementan y planifican acciones concretas
destinadas a lograr un mismo objetivo (por ejemplo, visibilizar la feminización
de la pobreza o la necesidad de la coeducación, la corresponsabilidad) y se
evalúan al finalizar, perfilándose las mejoras para próximas actividades.
La metodología de
las asambleas es participativa, fundamentadas en el diálogo y en las
experiencias personales.
Aunque la
composición de una asamblea es muy variada, y esto enriquece el análisis de la realidad
para el diagnóstico, a su vez complica la toma de decisiones, porque en un
mismo grupo, hay muchos intereses y opiniones diferentes. Por otro lado, hay
que atender a la evolución del grupo y a los roles que se ocupan dentro de
este. La horizontalidad de la toma de decisiones
requiere de un compromiso por parte de todas las participantes y un
establecimiento de reglar que enmarcarán las acciones.
En el caso
concreto de nuestra asamblea, redactamos un manifiesto, con las líneas de
actuación y muchos protocolos, que se revisan continuamente. Además, en las
asambleas periódicas, se revisan los protocolos, las acciones y se tratan todos
los conflictos que puedan aparecer. Los conflictos han de resolverse con ayuda
de técnicas asertivas, sin embargo, no es fácil tenerlo presente.
La participación
ciudadana se ha incrementado desde que surgió el 15M, y en los últimos años, el
feminismo ocupa un mayor espacio público, lo reivindica, lo utiliza y lo
celebra.
La asamblea surge
en 2018 fruto del movimiento del 8M, que ha permitido unir muchas otras
agrupaciones de mujeres que luchan día a día, cada una como considera, por la
igualdad efectiva entre hombres y mujeres y por hacer uso de los derechos que por
ley tenemos.
Aunque el espacio
publico que se le permite ocupar a la mujer varía y se coacciona por ciertos
partidos políticos, creo que se incrementa y asienta la necesidad de la
participación de las mujeres en el espacio público, reclamando el espacio que
muchos niegan. Además, juntas seremos imparables y se está demostrando.
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